Pongo a ustedes la nota que aparece en la web del colegio de sociologos, aprovecho para agradecer las palabras de Vargitas, tan amable, solidario, comprometido, gracias !
Ayer, miércoles 21 de enero, se llevó a cabo la ceremonia de juramentación de la nueva Junta Directiva, periodo 2009-2011, encabezada por el Soc. Walther Salas Raá. Con la asistencia de autoridades académicas, políticas y sociales, el acto se realizó en la Sala Melgar de la Universidad Nacional de San Agustín. La flamante Junta Directiva está integrada por nuestros colegas José Luis Vargas Gutiérrez, Daniel Mamani, Judith López, Julio Fuentes y Raúl Fernández Llerena.
A continuación las palabras finales del ahora past decano de nuestra Orden, el Soc. José Luis Vargas Gutiérrez.
Buenas noches: Hace dos años y un poco más, en el salón vecino tomamos la dirección del Colegio y allí hicimos publico, ante un auditorio similar al de ahora, plagado de decanos de otros colegios profesionales, autoridades política, amigos y familiares, lo que pretendíamos hacer durante nuestro mandato. Lo que nos animó en ese momento se concentró en tres puntos: lo institucional, infraestructural y académico.
En lo institucional, nos animó promover y cohesionar más el Colegio de Sociólogos; fortalecer los vínculos con la Colegiatura Nacional y relacionarnos con otras entidades similares, a nivel nacional e internacional; publicar un boletín electrónico, aunque en la práctica sólo haya escrito yó, y en lo infraestructural, equipar nuestro local, tanto con libros como con algunos utensilios o aparatos electrónicos (cocina y licuadora) que hoy son básicos. En esa ocasión, también dijimos que lo que más nos animaba era empeñarnos en la parte académica, pues creemos que sólo así, reforzando la parta teórica y académica, el sociólogo podía recuperar su voz en el escenario social.
Al culminar mi mandato, creo que se ha cumplido en algo todo lo prometido. Es decir, hemos organizado varios eventos académicos, la voz del sociólogo ha ganado un mayor espacio, no sólo por el reconocimiento de los medios, sino por la existencia de nuestra propia página virtual; hemos tenido una presencia significativa en Conrede, y nuestro local está un poco más equipado. Pero debo confesar que yo particularmente me siento insatisfecho; es decir, lo que le heredo o dejo a mí amigo, a mí amor del alma Walther Salas, mi sucesor, son más insatisfacciones que satisfacciones, más deficiencias que eficiencias. De esas faltas sólo yo soy el único responsable. Es decir, de todo lo que se ha dejado de hacer, asumo mi absoluta culpabilidad.
Ojalá que Walther tenga mayor poder de convocatoria al citar, por lo menos a la Junta Directiva y al resto de agremiados que suelen reunirse solamente el Día del Colegio; ojalá que Walther no esté suplicando a los agremiados a que paguen sus cuotas, si no con que va a vivir, o se afilien; ojalá que Walther tenga mayor poder seductor, aúnque no lo dudo, pero la seducción a la que está acostumbrado no es para este caso, pero en fin seducción para convocar a nuestros egresados o alumnos de sociología para que asistan a los eventos académicos; ojalá que Walther sepa negociar como gran negociador que es, lo admiro por esto, y digo sepa negociar mejor para implementar mejor nuestro colegio o concretar el sueño del local propio, etc.
Como verán, lo que le dejo al nuevo decano son tareas o promesas aún pendientes que sumados a lo que él ansía para el Colegio se convierten en más trabajo, ojala! y creo que eso es bueno, pues lo que necesita el colegio es trabajar por él y, de hecho, la tarea sería más fácil si se suman más voluntades para hacer que el colegio favoresca a mí amigo Walther.
Yo confío que así será, pues todo cambio significa nuevas ganas, nuevo oxigeno del cual el único beneficiado será nuestro Colegio y, consiguientemente, nuestra querida Región, pues, no podemos, no debemos olvidar que este es un año critico y, por tanto amenazante para las poblaciones más excluyentes o marginales de nuestra sociedad. En esa situación que tenemos en ciernes, causada por la codicia e irracionalidad humana y que ha construido un escenario tanático, es allí donde la voz del sociólogo se hace imprescindible, vital, pues nosotros somos los especialistas en todo y también en la integración social; es decir, frente a la crisis de la desintegración que vivimos hoy, se alza la voz del sociólogo para recordarnos que más allá de la frivolidad de las ganancias, de las angurrias o de los números fríos, estamos nosotros, los seres humanos; es decir, el hombre integrado que viene de íntegro; o sea, decente, honrado, virtuoso, recto, aunque no lo seamos nosotros, pero es la teoría vale. La sociología es la ciencia que nos enseña eso, aunque no siempre lo aprendamos, y que nos advierte que si abandonamos la rectitud, la honradez y decencia, no sólo dejamos de ser hombres sino que convertimos a la sociedad en un páramo para nosotros tener donde vivir y ser los salvadores, sin sociologos no hay futuro.
Por eso es que la voz del sociólogo se yergue mucho más en situaciones de crisis y por eso es que auguro que el nuevo mandato que arranca hoy y que irá paralelo a las dificultades que viviremos este y el próximo año, sabrá responder a esos retos y demandas y hacer que nuestros intereses prevalescan siempre. Gracias.


